Créditos y compra a plazos: antes de firmar
Un crédito no es bueno ni malo en sí mismo: depende de para qué y en qué condiciones. Una cuota mensual baja solo te cuenta la mitad.
- No mires la cuota mensual, mira la TAE (tasa anual equivalente): reúne todos los costes en una cifra comparable.
- Calcula el total: cuota × plazo más comisiones, y compáralo con el precio al contado. La diferencia es lo que cuesta de verdad financiar.
- Con financiación al 0 % y compra ahora, paga después, vigila comisiones de gestión, envío y demora; y pregunta si pagar al contado tiene descuento.
- Separa inversión de consumo: para lo que pierde valor, mejor ahorra que financiar. La deuda cara se puede refinanciar: ver eliminar deudas.
Lo que importa
El error más común es dejarse deslumbrar por una cuota mensual baja. 39 € al mes suenan inofensivos, pero en 48 meses son 1.872 € por un sofá que al contado quizá costaba 1.400 €. Lo decisivo es la TAE, porque agrupa interés y comisiones en una cifra comparable; un crédito al consumo ronda con frecuencia el 8–12 % anual y un descubierto a menudo el 10–14 %. La compra ahora, paga después parece especialmente inofensiva porque cada cuota es minúscula, pero tres o cuatro compras activas a la vez se descontrolan enseguida, y las comisiones de demora vuelven caro un aplazamiento supuestamente gratis. También se pasa por alto la diferencia entre inversión y consumo: un crédito para formación o una herramienta que te da ingresos puede tener sentido; para un móvil o un viaje pagas intereses por algo que solo pierde valor. Y si ya arrastras deuda cara, refinanciarla a un tipo más bajo suele ahorrar más de lo que rinden algunas inversiones.