Inmueble & Vivienda en España
Comprar una vivienda en España no es solo el precio que aparece en el anuncio. A ese importe hay que sumar impuestos y gastos que rondan entre el 10 % y el 15 % adicional, según sea de segunda mano u obra nueva y según la comunidad autónoma. Este capítulo te explica las piezas principales —hipoteca, impuestos de compra, gastos de notaría y registro, y los tributos que pagarás cada año o al vender— para que llegues a la firma sin sorpresas. Todas las cifras son orientativas con datos de 2026; los tipos los fijan las comunidades autónomas y los ayuntamientos, así que confirma siempre en la fuente oficial.
- Calcula el ahorro real necesario: la entrada (los bancos suelen financiar hasta el 80 % del menor entre tasación y precio, así que necesitas un 20 % de entrada) más entre un 10 % y un 15 % de gastos e impuestos.
- Identifica el impuesto de compra: en vivienda de segunda mano pagas ITP (entre el 4 % y el 10 % según la comunidad autónoma, con bonificaciones para jóvenes y primera vivienda); en obra nueva pagas IVA del 10 % más AJD (entre el 0,5 % y el 2 %).
- Suma los gastos de formalización: notaría (unos 600–1.200 €), registro de la propiedad (unos 400–600 €), gestoría (unos 300 €) y, si pides hipoteca, la tasación (unos 250–700 €, a tu cargo).
- Anticipa los costes recurrentes y de salida: el IBI anual (tipo municipal sobre el valor catastral) y, cuando vendas, la plusvalía municipal.
Lo que importa
En España conviene separar tres bloques de dinero. Primero, los gastos de entrada al comprar: el impuesto de transmisión y los costes de formalización. Si la vivienda es de segunda mano, el impuesto clave es el ITP (Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales), un tributo cedido a las comunidades autónomas, por lo que el tipo varía entre aproximadamente el 4 % y el 10 % según el territorio, con tipos reducidos frecuentes para menores de 35 años, primera vivienda habitual o familias numerosas. Si es obra nueva (primera transmisión), se paga IVA del 10 % más AJD (Actos Jurídicos Documentados), que también fija cada comunidad y suele moverse entre el 0,5 % y el 2 %. A eso se añaden notaría (orientativo 600–1.200 €), registro de la propiedad (400–600 €) y gestoría (unos 300 €). Segundo, la hipoteca. La mayoría de los bancos financian como máximo el 80 % del menor entre el valor de tasación y el precio de compra, así que el comprador aporta al menos el 20 % restante más los gastos. Desde la Ley 5/2019, el reparto de gastos de la hipoteca es claro: el banco paga notaría, registro, gestoría e impuesto de la hipoteca, y el cliente solo abona la tasación (orientativo 250–700 €). Tercero, los costes recurrentes y de salida. Cada año pagarás el IBI (Impuesto sobre Bienes Inmuebles), que el ayuntamiento calcula aplicando su tipo (entre el 0,4 % y el 1,10 % para urbana) sobre el valor catastral. Y cuando vendas, te tocará la plusvalía municipal (IIVTNU), que grava el aumento de valor del suelo urbano y la paga el vendedor.