Seguros – cubre solo lo que de verdad duele
Un seguro debe cubrir lo que podría arruinarte económicamente – no cada pequeñez.
- Cubre primero los riesgos existenciales: responsabilidad civil, incapacidad y seguro de vida si tienes familia.
- Autoasegura de forma consciente los riesgos pequeños y asumibles – ahorra primas.
- Cancela pólizas duplicadas o innecesarias; revisa los contratos cada pocos años.
- Cobertura antes que precio: lo barato no sirve si no paga cuando importa.
Lo que importa
Buena regla: asegura solo lo que te tumbaría económicamente – no la tostadora rota, sino perder tu capacidad de trabajar. La responsabilidad civil cuesta unos euros al mes y cubre daños millonarios; el seguro de incapacidad protege tu mayor «activo», tus ingresos. Ahórrate las pólizas para daños pequeños y asumibles – de media pagas más de lo que recuperas. Revisa tus contratos cada pocos años, porque cambian las circunstancias y también las tarifas.